La espera
Allá donde las aguas son cálidas, una suave brisa
me trae la esencia de una frondosa arboleda en la ribera del rio.
Una señal, una huella que me entristece donde aguardo a mi amado
abatida. El vestigio por una espera que ya quema entre suspiros,
tenerte mi corazón anhela, mas albergo esperanza
en tu tardanza, persevera mi enamorado perdido.
Allá donde los ríos, entre susurros corren libres.
Se balancea y mese mi amor hasta tu puerta.
Deseo sentirte a mi lado, llenarme de júbilo, de dicha
de esa armonía de natural belleza, que tanto nos emociona y conmueve,
entrelazados en eterna ternura, solos nuestro amor. Nada más existe,
aquellos años de cándida pureza y miradas felices.
Allá donde bañamos de aguas cálidas nuestros cuerpos,
con pudor, caricias, besos y risas, El agua se llevo mi alegría,
no hayo belleza en lo que se lleva y no regresa.
¿Por qué? Te precipitaste y aceleraste. Si mi espera era eterna
más ya no hay regreso, ya no hay espera por tu ausencia,
el dolor y la pena corren ahora por mi puerta.
Allá donde el cauce de los ríos confluyen,
en un plácido lago de fresco aroma floral, triste y bello
recuerdo de tu dulce rostro que yo cubro con mi llanto,
en el olvido percibo esta soledad que abriga mi alma.
Fue el velo amargo mi aciago desconsuelo y aflicción.
Llevo mi penar, mi duelo en lo más profundo de mi corazón.
Dew de Málaga "Rocío Castillo Herrera"